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Conocido sobre todo por su arhifamosa "Ciudadano Kane" -considerada por muchos como la mejor película de la historia del cine- y por otras obras maestras como "El Tercer Hombre", "El Proceso" pasa en ocasiones desapercibida entre la filmografía y obras del autor. Sin embargo, este largometraje, basado en la novela de Franz Kafka (obra póstuma, 1925), constituye en sí mismo una obra maestra.

La gran virtud del filme reside en el acierto de recrear una atmósfera densa, pesada y agobiante, que nunca deja de asfixiar al protagonista de la película, un jovencísimo y muy acertado Anthony Perkins, ni al propio espectardor. Soporífera, lenta y tortuosa, como en ocasiones lo parece la misma Justicia, la película posee una pesada digestión, que casi obliga a presenciarla en breves dosis. Atrapado en los entresijos de la trama, a menudo laberíntica como los pasillos donde se pierde Joseph K., el espectador puede acabar tan abrumado como a menudo puede sentirse un ciudadano que se encuentre por vez primera ante las puertas de la Justicia, tan acertadamente caracterizadas en uno de los carteles promocionales del filme. Altas, duras, pesadas, solemnes y casi inalcanzables. 

La trama resulta de una genialidad aplastante. Un ciudadano anónimo, Joseph K., recibe la visita de unas personas grises, esbirros de la Administración, que le acusan de haber cometido una falta. Pese a su interés y desvelos, K. no consigue en momento alguno ser informado de la infracción que se le imputa ni de sus concretas consecuencias. Su inquietud le lleva de un lugar a otro, intentando averiguar cuál ha sido su falta y cuáles sus posibilidades de defensa, que le son negadas una y otra vez por cuantas personas e instituciones debieran ayudarle. Ninguno de sus continuados interrogantes encuentra respuesta, pues el asunto -sea cual fuere-  y la institución misma de la Justicia se encuentran envueltos en una enorme opacidad y en un continuado negacionismo. Nadie ofrece respuestas y K. no es capaz de dar siquiera con quien realmente tiene la llave de su proceso y del drama en que su vida se ha convertido, destinada ya sólo a encontrar la salida al tortuoso laberinto donde se halla atrapado.

Al margen del argumento, el clima mismo de la película invoca determinados aspectos de la Justicia que, de alguna forma, forman parte del imaginario popular. Así, en una de las escenas K. se encuentra con su abogado -el propio Orson Wells- una persona enorme, que le  atiende en su propio domicilio y ante el que K. adopta una postura de auténtica sumisión, postrado a los pies de su cama mientras el Letrado recibe cuidados coporales, sin dignarse siquiera a mirar la cara de K. En otra de ellas, K. se adentra en un auténtico laberinto de pasillos, por los que transita una y otra vez, llegando a dar vueltas en círculos. Ocasionalmente, al abrir una de las puertas, un grupo de ancianos se levanta, en señal de reconocimiento de su autoridad. LLevan ya tanto tiempo allí que no saben a qué acudieron ni a quien esperan, atrapados en los mismos pasillos por donde comienza a perderse K., en medio de un mar de legajos. En una tercera escena, K. asciende una escalera de caracol intentando alcanzar a unos niños. Mientras los niños parecen frescos y exultantes, la escalera parece interminable para K.

En suma, una película que -a diferencia del llamado género "de banquillo"- no se ocupa de mostrar las vicisitudes de un proceso judicial concreto, sino que retrata de manera sorprendente y casi agónica, tremendamente acertada, el mismo entramado judicial. Evidentemente, para conseguir un retrato eficaz se han utiliado herramientas cinematográficas que llegan a deformar la realidad hasta convertirla en grotesca, pero entendemos que de otro modo no se habrían logrado tan magníficos resultados.

Si tienen ocasión de verla, recuerden: lenta, densa, pesada, ... pero una pequeña obra de arte. Esperamos que puedan disfrutarla.
 


Comments

09/08/2011 00:15

Excelente reseña la que nos presenta Creaciones Lanzarote, a la que poco más me queda que añadir.
Cuando dos genios se encuentra sólo puede realizarse una obra maestra como "El Proceso".
La novela de Kafka filtrada por el barroquismo y expresionismo de Orson Welles en un brutal ejercicio de ética y estética, que permite a su director horadar en los mecanismos opresores de la sociedad burocratizada.

Anthony Perkins,(kafka hubiese alucinado viendo su interpretación) Romy Schneider,Jeanne Moreau, Orson Welles, geniales,la música de Albinoni.En resumen se trata de una angustiosa locura visual
Por último recomendar a los que no conozcan la obra de Kafka que se pongan a ello.La Metamorfosis,El Proceso,La Muralla China,La condena,El castillo.
Saludos y pasadoel post a todos mis seguidores de Twitter.

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Angel
09/09/2011 15:20

Excelente reseña Gracias por compartirlo.

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09/09/2011 15:27

Buen post, no he visto esta peli pero tu reseña me ha animado a verla. Saludos

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